Aquí se escribe sobre...

Todo aquello que aún se recuerda de nuestra infancia, los juegos, las experiencias, lo que comíamos, lo que veíamos o lo que creíamos que eran las cosas cuando nadie nos explicaba. Aquí se retrocede para traerlo de vuelta

Otra vez mi vieja...

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Recordado por Quiltro | Categoría(s) , | El día lunes, febrero 08, 2010

Uno siempre tiende a coleccionar cosas. Primero me di la lata de recortar autos de revistas y pegarlos en un cuaderno. Sin orden alguno, sin categorías. Era una actitud copiada de mis compañeros de curso y por ende no tenía para mi otra finalidad que coleccionar recortes.
Recuerdo también producto de estar enfermo, dibujar en un cuaderno las banderas del mundo. Al principio me pareció fácil pero cuando me tope con Arabia Saudita, quise acuchillar a los inventores de aquella tan burda bandera.
Por eso no me quedé a gusto y seguí copiando las aficiones de mis compañeros. Esta vez eran cajetillas de cigarros. tenía miles en una bolsita: Benson and Hedges Jockey club, Camel, Dunhill, Derby, y un montón de cigarros que ahora ni pista les veo.
Lo triste de esta aficción por coleccionar cosas (una vez tuve un tarro de hojas cortadas meticulosamente de arboles) es que mi madre no la comprendía.
Sólo disfrutaba de mis colecciones hasta que desaparecían misteriosamente de mis "escondites secretos". Una bolsa llenas de cajetillas de cigarro, no pueden ocultar el olor a nicotina, por muy dentro del clóset. Mi madre bien lo sabía aunque me juraba que no entendía como misteriosamente las cosas simplemente se iban de mi pieza a la basura.




Wuacala!!!!!!!!!!!!!!!!

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Recordado por Quiltro | Categoría(s) | El día lunes, noviembre 30, 2009



Mi polola me contó hace poco, que tenía en la memoria el recuerdo fijo de esconderse para comerse los mocos. Por eso la quiero tanto. Porque no tiene filtros conmigo. Pensé entonces en mis momentos asquerosos cuando chico. Porque pareciese que cuando niños una cosa que nos sale bien es ser asquerosos.
Mi madre se acuerda que yo a los 2 años me escondía para hacer caca detrás de los sillones, cosa de la cual no he podido defenderme por no tener uso de razón en aquellos tiempos, pero debió causarle cero gracia.
Creí por mucho tiempo que no poseía de aquellas actitudes marranas, hasta que de lo mas profundo de mi inconsiente surgió el recuerdo oscuro de un período de mi niñez, que quizás por vergüenza estaba sepultado.

Me gustaba comerme los chicles que encontraba pegados en cualquier parte.

Lo dije. No hay explicación y el recuerdo es vívido. Creo sentir todavía la masa sin sabor y con residuos de la superficie en que se encontraban pegados. Me dio asco recordarlo, pero sobretodo por no tener pudor alguno sobre lo que hacía. Yo sabía que estaban masticados por quizás quién, y aún así algo mecánico en mí se activaba y me llevaba a probarlos como por inercia.

Comparta su asquerosidad con nosotros, no tenga miedo, total son cosas del pasado...Espero